Europa vive las últimas semanas en ebullición. El aumento del presupuesto para gastos militares pasó a convertirse en un tema prioritario de su agenda política. Impuesto por Donald Trump, acatado dócilmente por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y la Unión Europea (UE), esta prioridad se convierte ahora en debate nacional en cada país del Viejo Mundo.
A las calles en Roma
Cerca de 100.000 personas se manifestaron el sábado 5 de abril en Roma. Convocadas por diferentes fuerzas políticas y movimientos de la sociedad civil, levantaron su voz crítica contra los actuales planes armamentistas.
La multitudinaria manifestación que recorrió el centro de la
capital italiana expresó su oposición a la propuesta de rearme promovida por la
Comisión Europea. Los organizadores de la marcha que salió de la Plaza Vittorio
y concluyó en los Fori Imperiali expresaron su sorpresa por la enorme
concurrencia al tiempo que reiteraban sus críticas contra el Gobierno de
Giorgia Meloni y las directivas militaristas de la UE.
Desde su reciente asunción como presidente, Donald Trump ha
insistido en que reducirá significativamente los fondos que Estados Unidos
destina a la OTAN para la defensa europea. Desafió así a la UE a aumentar
significativamente y a corto plazo sus propios gastos militares. En el
trasfondo de esta imposición prevalece el impacto de la actual guerra entre
Rusia y Ucrania. Mayoritariamente, la Unión Europea tomó decidido partido a
favor de Kiev debido a sus temores de que Ucrania sea un anticipo de nuevas
ofensivas rusas contra otros países del continente.
En este marco, desde hace varias semanas la UE ha estado
promoviendo la propuesta «ReArmar Europa». La misma busca reforzar el
suministro de equipos estratégicos, como sistemas de defensa aérea y
antimisiles, artillería, misiles de diverso alcance, municiones, drones y anti
drones. Objetivo principal: asegurar y reforzar el apoyo militar a Ucrania.
Esta propuesta prevé un aumento astronómico de los gastos militares aunque esto
signifique un desborde de las férreas restricciones fiscales actuales impuestas
por la propia UE. Se pretende así que cada uno de los 27 estados miembros de la
Unión Europea destine a corto plazo al presupuesto militar un mínimo de un 2%
de su respectivo Producto Interno Bruto (PIB). De ser necesario, este
porcentaje podría alcanzar un 4% o incluso un 5% a mediano plazo.
Según cálculos muy globales, si cada país dedicara a la defensa
un 1,5% de su PIB, el total ascendería a 650.000 millones de euros (715.000
millones de dólares). Adicionalmente, se destinarían préstamos por
un monto de 150.000 millones de euros (165.000 millones de dólares) para
mejorar la capacidad defensiva, fundamentalmente con materiales y armamentos
fabricados en Europa misma. Un análisis reciente de la Televisión Euronews comenta
quelas autoridades continentales están evaluando fuentes de
financiación adicionales para la defensa, como la movilización de recursos
privados, la coordinación de contratos conjuntos para asegurar un mercado más
eficiente, la reducción de costos y una mayor competitividad del sector de armamentos.
La reciente protesta política y ciudadana en Roma tuvo un
particular valor simbólico: fue una de las primeras de este tipo y con
significativa participación en un país de la Unión Europea en la actual
coyuntura. Una proclama suscrita por las organizaciones convocantes enfatizó
que “en 2025, millones de ciudadanos y empresas se verán abrumados por un
torbellino de aumentos de precios sin precedente”, con “facturas altísimas,
salarios insuficientes y un sistema de salud colapsado”, mientras que “el Gobierno
sigue destinando miles de millones de dólares al gasto militar”.
Memoria activa y unidad en la resistencia
Entre las organizaciones que se dieron cita en la protesta
antimilitarista de Roma se encuentra la Asociación Nacional de Partisanos de Italiana
(ANPI), una de las más activas y desarrolladas en ese país (https://www.anpi.it/).
ANPI prioriza el trabajo de la memoria histórica. Así, por
ejemplo, y de cara al 80 aniversario de la Liberación de Italia el próximo 25
de abril, promueve conjuntamente con una decena de organizaciones miembros del
Foro de Asociaciones Antifascistas y de Resistencia un manifiesto nacional con
el nombre de “Viva la Liberación”. “El sentido profundo y la necesidad de Liberación
recorre y urge todos los lugares y esperanzas del país”, sostiene la ANPI.
Consistente con este espíritu, le encargó la ilustración temática del
manifiesto a los presos del Laboratorio Artemisia de la Cárcel de
Milán-Bollate.
Los últimos días de marzo y la primera semana de abril,
militantes, adherentes y simpatizantes de ANPI también participaron junto con
miembros de otras organizaciones sociales, políticas y culturales de la región
de Toscana en varias actividades sobre la Memoria en Argentina. Fueron
nueve encuentros públicos con más de 350 asistentes en Pisa, Lucca, Firenze,
Livorno, Viareggio, Vicopisano, Poggibo..
