Robert Brooks fue torturado hasta la muerte por una decena de guardias blancos mientras permanecía esposado boca abajo en una camilla de enfermería. Los veredictos de culpabilidad contra algunos de sus verdugos no han significado justicia, sino un maquillaje institucional para encubrir un sistema que entrena, protege y reproduce la violencia racial contra los cuerpos negros encarcelados.
Por Equipo El Despertar
Una golpiza de Estado: el video que la fiscalía no quiso mostrar
El 9 de diciembre de 2024, Robert Brooks, un hombre negro de 43 años, fue trasladado desde el Centro Correccional Mohawk al Centro Correccional Marcy, en el norte del estado de Nueva York. Horas después, en lo que debía ser una revisión médica rutinaria, al menos 13 oficiales —todos blancos— se turnaron para golpearlo, patearlo y asfixiarlo mientras yacía esposado boca abajo en una camilla. Un video captado por las cámaras corporales de cuatro oficiales —que convenientemente estaban en modo de espera, sin audio—..
