Según el Center for Economic and Policy Research (CPER) con sede en Washington, Estados Unidos, si Cuba hubiese mantenido la tasa de mortalidad infantil de 2017 y 2018 (cuando se mantuvo estable en 4.0), aproximadamente 1.800 bebés menos habrían fallecido entre 2019 y 2025. El informe del CEPR reportó problemas como interrupciones eléctricas en hospitales, limitaciones en incubadoras y ventiladores neonatales, salida de servicio de ambulancias por falta de combustible y paralización parcial de cirugías y servicios especializados. Según el reporte, solo en 2025 hubo 402 muertes infantiles que pudieron haberse evitado. El deterioro de los indicadores sanitarios coincide con el endurecimiento de la política estadounidense hacia Cuba iniciado en 2017, durante la primera administración de Donald Trump.
Alejandro Osvaldo Anzardo Álvarez. Diseñador de “Ideas Multimedios”. “Cubadebate”. La Habana. 24/5/2026. Durante décadas y aun en medio de limitaciones económicas, Cuba presentó tasas de mortalidad infantil comparables con las de países desarrollados. Ese resultado fue sostenido, entre otros aspectos, por un sistema de salud pública de cobertura universal y una política estatal enfocada en la prevención y el seguimiento materno-infantil.
