La oposición “personas vs. medio ambiente” es, además de falsa, ideológica. Sirve para deslegitimar el conocimiento científico y la planificación territorial, y para reducir la política pública a litigio y músculo administrativo. Pero una política de vivienda con sentido humano no enfrenta a la gente con su entorno; los reconcilia. Eso implica planificación real, evaluación de riesgos, protección de ecosistemas que amortiguan desastres (humedales, bosques, dunas), y soluciones habitacionales bien localizadas, con infraestructura, servicios y empleo. Es más lento al inicio; es infinitamente más seguro y barato a largo plazo.
Reconstruir sin destruir: cuando la vivienda olvida la unidad material del mundo
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