No se trata de disminuir, soslayar o prejuiciar la actividad política. Pero si no está vinculada directa y sustancialmente a la realidad y necesidades de la gente, si no prioriza por atender las circunstancias de las familias chilenas y del mundo social, sino aterriza con oportunidad en los temas que le están afectando cotidianamente a chilenas y chilenos, la actividad política pierde sentido vital y comienza a situarse en el espacio elitista.
EL EDITORIAL. No perder el punto eje en derechos del pueblo
13
