Columna de Simón Del Valle en “Clarín”. Chile no enfrenta hoy una crisis fiscal que obligue a un ajuste de esta naturaleza. No hay una situación de insolvencia, ni pérdida de acceso a financiamiento, ni una presión inmediata que justifique recortes de esta magnitud. El país mantiene niveles de deuda manejables y una posición relativamente sólida en los mercados internacionales. Por lo tanto, el argumento de la urgencia fiscal no resiste un análisis riguroso. Lo que existe es una decisión deliberada de restringir el gasto público y redefinir el rol del Estado.