La defensa de la democracia
18. La impostura de la defensa nacional siempre trata de ocultarse tras la impostura de la defensa de la democracia. Si incluso ahora, en la época del imperialismo, los marxistas no identifican democracia con fascismo y están dispuestos en todo momento a rechazar los ataques del fascismo a la democracia, ¿no debería el proletariado, si se declara la guerra, apoyar a los gobiernos democráticos contra los fascistas?
¡Flagrante sofisma! Defendemos a la democracia contra el fascismo por medio de las organizaciones y métodos del proletariado. A diferencia de la socialdemocracia, no le confiamos esta defensa al estado burgués (¡Staat, greif zu! [¡Estado, intervenga!]). Y si nos oponemos de manera irreconciliable a la mayor parte de los gobiernos “democráticos” en épocas de paz, ¿cómo podemos asumir la más mínima responsabilidad por ellos durante la guerra, cuando todas las infamias y crímenes del capitalismo se llevan a cabo de la manera más brutal y sangrienta?
19. Una guerra moderna entre las grandes potencias no será una lucha entre la democracia y el fascismo sino un conflicto entre dos sectores imperialistas por un nuevo reparto del mundo. Además, inevitablemente asumirá un carácter internacional y en ambos bandos habrá estados fascistas (semifascistas, bonapartistas, etcétera) y “democráticos”
20. La burguesía de una buena cantidad de países civilizados ya demostró y continúa demostrando cómo, cuando la amenaza un peligro interno, cambia sin muchas dificultades su forma parlamentaria de gobierno por una forma autoritaria, dictatorial, bonapartista o fascista. Mucho más rápida y resueltamente cambiará durante la guerra, cuando los peligros internos y externos amenazarán con fuerza diez veces mayor sus intereses de clase fundamentales. En estas condiciones, el apoyo de un partido obrero a “su” imperialismo nacional en función de una frágil cobertura democrática significa la renuncia a aplicar una política independiente y la desmoralización chovinista (patriotera burguesa) de los trabajadores, es decir, la destrucción del único factor que puede salvar a la humanidad del desastre (El socialismo).
21. “La lucha por la democracia” durante la guerra significará sobre todo la lucha por preservar a la prensa y las organizaciones obreras contra la desenfrenada censura y la autoridad de los militares. En base a estos objetivos la vanguardia revolucionaria hará frente único con otras organizaciones obreras -contra su propio gobierno democrático- pero en ningún caso con su gobierno contra el país enemigo.
22. La guerra imperialista deja atrás el problema de la forma estatal del dominio capitalista. Le plantea a cada burguesía nacional el problema del destino del capitalismo nacional y a la burguesía de todos los países el del destino del capitalismo en general. El proletariado también debe plantearse así la cuestión, capitalismo o socialismo, triunfo de uno de los bandos imperialistas o revolución proletaria.
La guerra y la IV Internacional (1934) ✍️ Fragmento
