Después de que la invasión imperialista a Venezuela, el pasado 3 de enero, arrancara del seno de su pueblo al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, la jauría fascista de la política cubanoamericana ha vuelto a salivar por Cuba.
El fin de la Revolución se descorcha, otra vez, con la esperanza de que el brindis no quede solo en la resaca.