Por mucho tiempo, la UE se fabricó enemigos externos como Rusia y China para justificar sus políticas, jactándose de ser el núcleo de ese 'mundo basado en reglas' que tanto se pregona en Occidente. Al mismo tiempo, dejó su seguridad y defensa en manos de la OTAN, es decir, de EEUU. Hoy, Groenlandia y Trump exhiben la insensatez de tales decisiones.