Redaccion

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Alemania y el derecho de existencia de Israel

El comunicado de prensa del nuevo canciller Merz durante la visita del Presidente de Israel a Alemania comienza exponiendo el fundamento de la política alemana en Oriente Próximo: La defensa a ultranza del derecho de existencia de Israel (das Existenzrecht Israels) como razón de Estados alemana (Staatsraison). Este principio es compartido por todo el arco parlamentario y es el fundamento de la política del gobierno actual y también de la del anterior. El canciller Scholz usó la misma frase durante su viaje a Israel el 18 de Octubre 2023.El derecho de existencia de Israel lo defienden a capa y espada tanto los Anti-Deutsch, muy influyentes en la izquierda extraparlamentaria, como los funcionarios del gobierno encargados de velar por la lucha contra el antisemitismo (Antisemitismus Beauftragter). Tocar el derecho de existencia de Israel es poner fin a cualquier discusión educada. Amén. Es la religión civil del holocausto en Alemania y el derecho de existencia de Israel es un dogma incuestionable.

Sin
embargo, el derecho de existencia de un Estado no está
legislado
en el derecho internacional. Es un concepto pseudojurídico que se
encuentra más a su aire en la apología de la nación de Ernest
Renan
(la
nación, esa conciencia moral creada por hombres sanos de espíritu,
es legítima, tiene derecho a existir).
Fuera
de la prosa nacionalista, la fundación de Estados es como el
matrimonio, básicamente una cuestión de voluntad y oportunidad. En
este caso concreto, Israel es fruto de una resolución de las
Naciones Unidas.
Existir
no es un derecho.
La creación
de Estados procede más
bien de una reivindicación
política.
Aunque los defensores alemanes del derecho de existencia del Estado
lo deduzcan de una serie de artículos de ley, los Estados se fundan
y se disuelven sin que la ley tenga que proteger su existencia como
tal. La lista de Estados desaparecidos es larguísima, pero no se
habla del derecho de existencia de la DDR (República Democrática
Alemana) o de la República de Weimar. El derecho de existencia es
una característica de Israel por su excepcional naturaleza derivada
del Holocausto.

En
el fondo, “la
existencia de un Estado”
no es
más
que una
figura retórica
que mezcla biología y política.
Los
Estados no existen.La
existencia es una cualidad del viviente, del que respira. Los Estados
son una construcción que aceptamos y con consecuencias reales, pero
hablar de la su existencia es tan sólo una forma de hablar. El
Estado no llora
cuando le pegas. Ni siquiera Israel. Son los pueblos, las personas
los que existen y los que tienen protección en el derecho
internacional. Los Estados pueden desmembrarse como en el caso de
Tercer Reich
o sufrir
innumerables vicisitudes
históricas,
pero se trata tan sólo de metáforas.
Personificar un Estado, como si se tratase de un emoticón con cara
triste, pretende inducirnos a sentir una emoción. ¡Pobrecito
mío,
el Estado!

En
un último
comunicado,
el partido Die Linke (La Izquierda) critica un mapa de Palestina
publicado en Twitter como ataque inadmisible dirigido a la
aniquilación
(Auslöschung)
de Israel. Nos encontramos en un marco puramente simbólico, de
juegos de palabras, frente a la realidad de la inmensidad de la
destrucción de Gaza. Actualmente, Israel ni siquiera está
amenazado
en su existencia como implica el uso repetido del concepto sino todo
lo contrario, es Israel el que está
amenazando
la existencia física del pueblo palestino. Y al contrario del
derecho a la existencia, el derecho a la vida de la población de
Gaza está protegido
directamente por la ley y declinado en muchas formas. Es el derecho a
la vida.

El
concepto de Existenzrecht,
mezcla de metáfora florida y derecho fulero, sirve más bien para
justificar los crímenes de Israel, Estado que defiende actualmente
su derecho de existencia contra los civiles desarmados de Gaza y
Cisjordania. Existenzrecht
recuerda como imagen al
Lebensraum
(espacio vital) de otro gobierno alemán, conceptos instrumentales
para justificar
la expansión territorial y limpieza étnica
con una metáfora
biopolítica.
La necesidad de espacio vital
(Lebensraum)
del Estado alemán fue el concepto usado tanto en la Primera Guerra
Mundial como por Hitler para justificar sus conquistas territoriales.
De forma parecida la metáfora Existenzrecht
justifica la ocupación y los crímenes de guerra de Israel por la
necesidad de existencia de un Estado judío.

El
gobierno alemán ha hecho de la defensa del Lebensraum
sionista su razón
de Estado.
Pero la razón de Estado tampoco es un término jurídico porque los
valores máximos de un Estado están expuestos en la Constitución y
ahí no aparece Israel. La razón de Estado se mueve en un mundo
moral paralelo. Desde
Maquiavelo este
concepto se define como el valor moral que justifica que el Estado
pueda hacer lo que considere necesario.
Una
licencia para matar. Como el Estado de excepción, la razón de
Estado es una ausencia de legalidad autoproclamada y justificada por
una fuerza mayor. En el caso de la razón d..

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«Las madres ‘descarriadas’ y sus criaturas eran un desafío a la autoridad de la Iglesia»

Caelainn Hogan abrió un melón muy gordo, ya en 2019, con la publicación de su libro Republic of shame, cuya traducción al castellano fue presentada en Madrid el pasado 7 de mayo, en Olavide bar de libros, de la mano de la editorial Errata Naturae, bajo el título La república de la vergüenza.

En su libro Hogan desentraña la oscura historia de cómo Irlanda trató a las mujeres consideradas “descarriadas” y a sus criaturas. A través de una investigación meticulosa, revela el complejo entramado de Iglesia, Estado y sociedad que, bajo un manto de secretismo, buscó ocultar, castigar y explotar a las mujeres que quedaban embarazadas fuera del matrimonio. De nuevo, una historia de maternidades robadas, donde el ejercicio de la maternidad desde la disidencia es penalizado, herencia que sigue vigente en la actualidad.

Portada del libro en castellano.

El descubrimiento de la historiadora Catherine Corless en
2014 de una fosa común en el hogar de Tuam, con los restos de
aproximadamente 800 niños, niñas y bebés, destapó una serie de
investigaciones que sacaron a la luz la cruel realidad de las Lavanderías de la Magdalena
y otras instituciones similares. Estas instituciones, operativas desde
el siglo XVIII hasta mediados de la década de los 90, dirigidas
principalmente por diferentes congregaciones de la Iglesia católica,
obligaban a las mujeres a realizar trabajos forzados en condiciones de
violencia y abusos constantes, mientras eran despojadas de sus
criaturas para darlas en adopción a familias pudientes. Hogan ha
recorrido conventos y residencias, entrevistando a supervivientes y
miembros de las órdenes religiosas, además de examinar documentos de la
Iglesia y el Estado. Su trabajo ofrece un relato espeluznante y
revelador de cómo una sociedad entera se confabuló para reprimir a las
mujeres que se desviaban de las normas establecidas, sin importar el
costo humano, ni el sufrimiento infligido.

Algo similar a la distopía futurista El cuento de la criada,
sucedió hace algunos años en el contexto de las mujeres en situación
de exclusión social de, entre otros países, Irlanda y España. Estas instituciones irlandesas guardan similitudes con el Patronato
de Protección a la Mujer durante la época franquista en España, cuyo
último centro cerró en 1985. En Irlanda, la última cerró ya en 2006, lo
que pone de manifiesto, una vez más, que los sistemas represivos y la
conquista de derechos no son tan lejanos como parecen.

Que
la realidad supera la ficción es en este caso un hecho, uno muy
lamentable, cimentado sobre el dolor de las víctimas que protagonizaron
estos sucesos que se narran en La república de la vergüenza.

Caelainn Hogan visitó Madrid para presentar la traducción de su libro. David F. Sabadell

En tu libro, exploras cómo una sociedad entera se confabuló con un sistema represivo que causó un daño profundo a los afectados y sus familias. ¿Podrías compartir tu perspectiva sobre los mecanismos sociales y culturales que permitieron esta complicidad?

Creo que es una combinación de un incentivo económico para institucionalizar y almacenar a las personas marginalizadas que el Estado no quería apoyar y que no podía ofrecer apoyos, y también el dogma, la ideología religiosa de la Iglesia que condena a la gente por tener sexo fuera del matrimonio y por tener hijos fuera del matrimonio, considerando esto un pecado absoluto. Los hijos de estas madres, y las madres mismas al estar embarazadas, eran un desafío directo a la autoridad de la Iglesia católica y al Estado irlandés, que se modeló como una nación católica y realmente era una teocracia de facto en ese momento.

Mencionas el ‘entramado industrial de la vergüenza’. ¿Podrías explicar cómo se estructuró este sistema y de qué manera las instituciones y la sociedad en general contribuyeron a su perpetuación?

Este entramado incluía hogares materno-infantiles, lavanderías y casas de trabajo del sistema colonial anterior, donde colaboraban el Estado y la Iglesia Católica, para quienes era una vergüenza tener niños fuera del matrimonio, siendo estos niños la manifestación física de esa vergüenza, de ese concepto de la vergüenza.

Este sistema
de instituciones surgió de un sistema colonial bajo la regla británica,
donde los trabajadores pobres eran forzados a trabajar y permanecer en
las instituciones para obtener cualquier tipo de apoyo estatal.

A pesar de las disculpas públicas, y de las compensaciones que las órdenes religiosas y el gobierno han ofrecido ¿Qué pasos consideras necesarios para lograr una verdadera justicia para las víctimas?

Creo que toda solución, todo plan de reparación, debe ser liderado por los supervivientes. Yo he escuchado sus testimonios y muchos de ellos siguen pensando que no ha habido justicia. En este plan de reparación liderado por la comisión, miles de personas, miles de afectados, han quedado fuera y no han podido percibir las ayudas por unos límites arbitrarios, como por ejemplo, que si habían pasado menos de se..

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Y ahora les duele Gaza: Europa ante el genocidio

¿Qué hacemos con este individuo que está llevando a la ruina nuestro gran proyecto “histórico” en Oriente Medio? Es la gran pregunta que se hacen los dirigentes occidentales desde hace unos meses, en primer lugar los europeos. No saben qué hacer con el primer ministro del régimen de Tel Aviv, ni con su Gobierno, plagado de energúmenos zafios e inconsistentes que gritan a los cuatro vientos lo que el sionismo (“histórico”) ha tratado de ocultar o al menos disimular desde hace lustros.

Le habían dejado un margen de meses para culminar la tarea de arrasar Gaza
y reimponer la pax israeliana que estaba cerca, o eso pensaban allá por
septiembre de 2023, de culminar la inserción del proyecto sionista en
la región y naturalizar su existencia como potencia predominante. Luego
vino el imprevisto —o no— golpe de Hamás y se entró en esta nueva etapa
que comienza a resultar excesivamente larga. Y sin final previsible.

Colonización y neutralización

El
proyecto sionista en Palestina, un artefacto ideológico y operativo
inspirado e incoado por las élites europeas económicas y políticas de
finales del siglo XIX y principios del siglo XX, se basó en dos grandes
pilares: la colonización por parte de un grupo racial-religioso
diferenciado; y la neutralización de la hostilidad de los pueblos
circundantes a la Palestina ocupada, en concreto los árabes, en los
cuales se englobaba al pueblo palestino.

Todo esto se llevó a cabo
mediante una estrategia de espejo organizativo; es decir, con el
reflejo del modelo institucional europeo en aquellas tierras
subdesarrolladas, “a-modernas”. De ahí los lemas propagandísticos sobre
la “única democracia de Oriente Medio”, el milagro “político y
económico” israelí o el respeto de los valores humanos básicos mientras
todo el aparato jurídico y legal del aparato sionista se ponía en
servicio del primer gran pilar, la colonización. Esto último se llevó a
cabo a través de la expropiación de tierras, siempre de forma muy legal e
impecablemente justificada según su corpus jurídico “democrático”. Las
familias palestinas fueron sustituídas por elementos traídos del
exterior, elegidos en función de su pertenencia étnico-religiosa, con la
generosa financiación de una red de asociaciones, centros culturales,
personalidades y gobiernos (occidentales).

La cosa no marchaba mal, porque el segundo pilar, la
eliminación de la supuesta amenaza sustanciada en los países árabes del
entorno, iba camino de completarse la víspera del 7 de octubre. Cerca de
la mitad de los países árabes habían firmado, o parecían dispuestos de
hacerlo, acuerdos de paz con el régimen de Tel Aviv.

La cuestión
palestina quedó ausente del discurso político en el interior de estas
naciones, cuyos gobiernos, en la tónica de sus pares occidentales, se
mostraban convencidos de que un nuevo modelo dirigido por Israel sería
beneficioso para ellos. Sin embargo, había un problema: los proyectos
colonialistas precisan de eso, de colonos, máxime cuando se trata de una
propuesta basada en la excelencia racial de una comunidad determinada.
Mas en la Palestina de 2023 ya había casi una paridad entre judíos y no
judíos (árabes, en su inmensa mayoría) contando los territorios ocupados
de 1948, Gaza y Cisjordania. Los asentamientos seguían creciendo y
salvo algunas voces aisladas, nadie en Occidente, ni en ese mundo árabe
casi domesticado, protestaba por las acciones contra el pueblo
palestino. No obstante, hacía falta algo más.

La oportunidad que estaban esperando

Entonces
llegó el 7 de octubre. Con independencia de las teorías más o menos
conspirativas que tienden a pensar que el propio régimen israelí
inspiró, o al menos permitió, el ataque; surgió la oportunidad que los
representantes genuinos del sionismo religioso ultraortodoxo,
representado por sujetos como los ya tristemente célebres Smotrich y Ben Gvir, estaban esperando.

Había
llegado el momento de pasar a la etapa final, la deportación del mayor
número posible de palestinos, en pos del gran objetivo: un Israel
habitado por una población con una mayoría racial irreversible. Lo
estamos viendo en la actualidad: no solo las hordas del ejército israelí
han asesinado, hecho desaparecer o herido de gravedad al 10% de la
población de Gaza; también han iniciado una depuración étnica en amplias
zonas de Cisjordania, la mayor desde su ocupación militar en 1967. El
sionismo se ha desatado y camina sin pudor hacia la gran apuesta de un
todo o nada que preocupa seriamente a sus valedores occidentales.

Veinte meses después de iniciadas las masacres en el
enclave, determinados dirigentes europeos se han dado cuenta de la
“situación insostenible” que sufre la población, inerme; algunos hablan
incluso de “acciones que podrían concurrir en crímenes de guerra”.
Otros, representantes de países con un peso específico menor, hablan de
genocidio y limpieza étnica y promueven sanciones en
el seno de la Unión Europea que pocos piensan terminen en a..

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Ignoren las artimañas de Keir Starmer, el rastro de sangre de Gaza lleva directo hasta su puerta

Con la línea de meta a la vista para el programa israelí de limpieza étnica genocida, el guion de Occidente sobre Gaza se está reescribiendo a toda prisa. Pero no se equivoquen: se trata de la misma red de mentiras interesadas. Como bajo la dirección de un director de orquesta oculto, Gran Bretaña, Francia y Canadá —aliados clave de EE. UU.— estallaron esta semana en un coro de condenas a Israel.

Calificaron
de “desproporcionados” los planes de Israel de arrasar los últimos
fragmentos de Gaza que aún quedan en pie, mientras que la
intensificación por parte de Israel de la hambruna que ha azotado
durante meses a más de dos millones de civiles palestinos resultaba “intolerable”.

El cambio de tono estuvo precedido, como señalé en estas páginas la semana pasada, por un lenguaje nuevo y más duro contra Israel por parte de la prensa occidental.

El relato de los medios de comunicación tradicionales tuvo que cambiar primero, para que la repentina manifestación de preocupación moral y política por el sufrimiento de Gaza por parte del primer ministro británico Keir Starmer, el presidente francés Emmanuel Macron y el primer ministro canadiense Mark Carney —tras más de un año y medio de indiferencia— no pareciera demasiado abrupta ni extraña.

Actúan como si se hubiera superado el
genocidio israelí. Pero los genocidios no tienen límites. Simplemente
avanzan implacablemente hasta que se les detiene. Los medios de
comunicación y los políticos gestionan con cuidado cualquier disonancia
cognitiva para sus públicos.

Pero la realidad más profunda es que las
capitales occidentales siguen coordinando con Israel y Estados Unidos
sus “críticas” al genocidio israelí en Gaza, tal como antes coordinaron
su apoyo.

Así lo reconoció un alto funcionario israelí al periódico israelí Haaretz. Refiriéndose al repentino cambio de tono, declaró:
“Las últimas 24 horas formaron parte de una emboscada planificada de la
que sabíamos. Se trató de una secuencia coordinada de acciones previas a
la reunión de la UE en Bruselas, y gracias a los esfuerzos conjuntos de
nuestros embajadores y el ministro de Asuntos Exteriores, logramos
moderar el resultado”.

Los lamentos son solo otra maniobra teatral, poco diferente de la anterior mezcla de silencio y palabrería sobre el “derecho a defenderse” de Israel. Y tienen el mismo propósito: ganar tiempo para que Israel “termine el trabajo”, es decir, para completar su genocidio y limpieza étnica de Gaza.

Occidente sigue promoviendo “debates”
falsos, enteramente inventados por Israel, sobre si Hamás está robando
ayuda, qué constituye ayuda suficiente y cómo debería entregarse.

Todo esto pretende ser ruido para
distraernos del único asunto relevante: que Israel está cometiendo
genocidio al masacrar y matar de hambre a la población de Gaza, mientras
que Occidente ha contribuido e instigado ese genocidio.

Ejercicio de relaciones públicas

Con las reservas de alimentos completamente agotadas por el bloqueo israelí, el jefe humanitario de la ONU, Tom Fletcher, declaró a la BBC el martes que unos 14.000 bebés podrían morir en Gaza en 48 horas sin que les llegue ayuda inmediata.

El pronóstico a largo plazo es aún más desalentador. El lunes el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, decidió permitir la entrada de una pequeña cantidad de ayuda, y liberó cinco camiones, algunos con fórmula infantil, de los miles de vehículos que Israel ha retenido en los puntos de entrada durante casi tres meses. Esto representa menos del 1% del número de camiones que, según los expertos, deben ingresar diariamente solo para contener la letal hambruna.

El martes, a medida que crecía el
clamor, el número de camiones de ayuda autorizados para entrar en Gaza
ascendió, según se informa, a casi 100,
o menos de una quinta parte del mínimo indispensable. Al momento de
escribir este artículo, se informó que ninguna de las ayudas había
llegado a la población del enclave.

Netanyahu dejó claro al público israelí
—la mayoría del cual parece entusiasmado con que continúe la hambruna
artificial— que no lo hacía por ningún impulso humanitario.

Se trataba puramente de un ejercicio de
relaciones públicas para mantener a raya a las capitales occidentales,
afirmó. El objetivo era aliviar las exigencias de sus propios públicos a
estos líderes para que penalizaran a Israel y detuvieran la continua
masacre de la población de Gaza.

O como lo expresó
Netanyahu: “Nuestros mejores amigos en todo el mundo, los senadores más
proisraelíes [en EE. UU.]… nos dicen que están proporcionando toda la
ayuda, las armas, el apoyo y la protección en el Consejo de Seguridad de
la ONU, pero que no pueden soportar imágenes de hambruna masiva”.

El ministro de finanzas israelí, Bezalel Smotrich, fue aún más claro: “En nuestro camino hacia la destrucción de Hamás estamos destruyendo todo lo que queda de la Franja de Gaza”. También habló de “limpiar” el enclave.

“De vuelta a la Edad de Piedra”

El público occidental ha estado..

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La ambivalencia europea

Estamos en una encrucijada histórica en la que se está redefiniendo el proyecto europeo con la pugna entre corrientes políticas, tendencias sociales y países por su control institucional, su dinámica político-económica, su papel en el mundo y su perfil identificador. Europa está en crisis respecto de su estatus interno y externo y su orientación estratégica y de valores. Europa, incluidos el Reino Unido, Rusia o Turquía, no tiene una identidad homogénea, es diversa y plural. La Unión Europea tampoco ha logrado construir todavía un ‘demos’, un pueblo, base de la democracia europea y la unidad política, además de la coordinación -sobre todo económica- de las soberanías nacionales.

Europa ha tenido una doble
trayectoria histórica: el humanismo y la ilustración frente al
oscurantismo y la reacción aristocrática; las libertades
individuales y colectivas frente a la subordinación y la opresión
de las jerarquías autoritarias; la igualdad socioeconómica y la
justicia social (redistribución, protección pública) frente a la
desigualdad social y la explotación sociolaboral y doméstica; la
solidaridad relacional (fraternidad o sororidad) y el acuerdo
colaborativo, frente al sometimiento de sexo/género, clase social,
étnico-nacional o de raza…; la cooperación entre los pueblos
frente al colonialismo y el imperialismo; la paz, la negociación y
la colaboración frente a la imposición, el nazi-fascismo, la
dominación y la guerra; el apoyo mutuo, la reciprocidad y el cuidado
de personas frente al individualismo extremo y consumista; la
sostenibilidad ecosocial del planeta frente a la depredación de la
naturaleza. En fin, la democracia, sustantiva y participativa, frente
al autoritarismo político e institucional y las desventajas de poder
real.

El actual proceso de
convergencia de la Europa occidental tiene el origen antifascista y
democrático de la posguerra mundial, con la victoria aliada,
incluidos el gran papel de la URSS y las resistencias progresistas y
de izquierda frente al nazi-fascismo y el colaboracionismo
ultraderechista.

Como se sabe, al poco tiempo,
ese panorama unitario fue trastocado por la polarización de la
guerra fría, con la OTAN -y la colaboración de las democracias
liberales con las dictaduras del sur de Europa- contra el bloque
soviético y los partidos comunistas. Tras el hundimiento del Este,
se reforzó el hegemonismo de EEUU, con subordinación europea.

Pero, al mismo tiempo, se ha
producido el ascenso de China, la autonomía y el desarrollo de los
BRICS y la descolonización del Sur global, que suponen un claro
desafío al monopolio imperialista occidental, por otro modelo
multipolar.

En resumen, la construcción
europea ha tenido un carácter contradictorio, positivo y negativo,
en tres planos. Primero, en su articulación institucional interna,
sin suficiente unidad política ni vertebración democrática, con
una estructura tecnocrática y solo de coordinación gubernamental.
Segundo, con su política socioeconómica, frente a la Europa social,
con componentes preponderantes de carácter neoliberal, en particular
desde los acuerdos restrictivos de Maastricht, hasta la política de
austeridad ante la crisis financiera y socioeconómica, para llegar a
los actuales planes de competitividad, o las políticas anti
inmigratorias y racistas. Tercero, con su papel internacional y de
defensa, en el marco de la OTAN, bajo jerarquía estadounidense, con
la estrategia militarista y de rearme de subordinación imperial y
sentido neocolonial, frente a su experiencia colaboradora en su
interior, desgarrado por las guerras mundiales precedentes.

Algunas tendencias actuales
y sus causas

En las elecciones al
parlamento europeo de hace un año, las derechas y ultraderechas
sumaron dos tercios de escaños, y el centro izquierda
socialdemócrata, los verdes y la izquierda un tercio. La derecha se
derechiza y aplica medidas regresivas, hacia un Estado social mínimo,
con recortes, privatización y segmentación de la protección social
y los servicios públicos. Se rompe el anterior equilibrio
demoliberal-socialdemócrata, y se reequilibra hacia la derecha la
propia Comisión Europea y el Euro parlamento, con fuerte presencia
ultra. Se generan dinámicas autoritarias, reaccionarias e
insolidarias, con debilitamiento de los cordones sanitarios hacia la
ultraderecha.

Se ha producido un
paso cualitativo en la derechización institucional. El acceso ultra
a posiciones de poder en media docena de gobiernos, con pactos con la
derecha tradicional, y el condicionamiento de políticas públicas:
antiinmigración, contra la agenda verde, ultraliberalismo regresivo,
reducción de libertades y derechos, control de aparatos de Estado,
militarización, antifeminismo, neocolonialismo, complicidad con
Israel en el genocidio palestino… Y, en perspectiva, el riesgo de
involución en Francia que, tras el alivio provisional de Alemania,
amenaza el estatus democrático del núcleo europeo.

En los resultados en España,
considerada una ‘isla progresista’, las dos de..

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Rodrigo Oyarzún, presidente Federación de Trabajadores CCU e integrante lista Unidad Sindical para Transformar Chile: “Es fundamental para nosotros la lucha por un salario vital”

Rodrido Oyarzún es presidente de la Federación de Sindicatos de Trabajadores de CCU y parte de la lista Unidad Sindical para Transformar Chile, que este 26, 27 y 28 de mayo participará de la elección de la nueva conducción de la Central para el período 2025 – 2029. En este sentido para Oyarzún entre los […]

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Carlos Insunza, candidato de Unidad Sindical en las elecciones de la CUT: “Busca consolidar unidad en la diversidad del movimiento sindical”

Entre el 26 y 28 de mayo se llevarán a cabo las votaciones de la nueva dirigencia nacional de la Central Unitaria de Trabajadores CUT. Son más de 254 mil trabajadoras y trabajadores afiliados a la Central quienes podrán votar en un proceso de elección universal a través de este mecanismo de expresión democrática y […]

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Camila Fuentevilla presidenta de Confedeprus e integrante lista Unidad Sindical para Transformar Chile previo a las elecciones CUT: “Fortalecer el mundo sindical es clave para enfrentar gobiernos que quieran quitarnos derechos”

Camila Fuentevilla es enfermera del Hospital Gustavo Fricke y recientemente asumió la presidencia de la Confedeprus. Es candidata a Consejera Directiva Nacional de la Central Unitaria de Trabajadoras y Trabajadores de Chile en las elecciones que se disputarán este 26, 27 y 28 de mayo. Desde su mirada la dirigenta de la salud expresa que […]

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Casos Soria, Jara, Quiroga y otros: Actualizan listado de violadores de DD.HH. prófugos de la justicia

Se trata de 12 ex uniformados que, a la fecha, se encuentran prófugos de la justicia tras haber sido condenados por diversos delitos de lesa humanidad, involucrados en casos como de Littré Quiroga y Víctor jara, y el asesinato del diplomático español Carmelo Soria, entre otros procesos. Algunos de ellos llevan más de dos años […]

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ACHM ante informe de Contraloría: “Este no es solo un caso administrativo, es una traición al deber público”

Tras la publicación del informe de la Contraloría General de la República (CGR), que reveló que más de 25 mil funcionarios públicos habrían incumplido sus licencias médicas entre 2023 y 2024, la Asociación Chilena de Municipalidades (ACHM) expresa su más enérgica condena a este tipo de prácticas que vulneran principios esenciales de probidad, dañan la […]

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