Cultivar la esperanza para que nunca más: Declaración de la Comisión Chilena de DD.HHDeclaración Comisión Chilena de Derechos Humanos (CCHDH) por los 52 años del golpe de Estado Civil-Militar en Chile
Para que Nunca Más se Repita el Horror ¡Cultivemos esperanza!
En este 11 de septiembre de 2025, cuando se cumplen 52 años del golpe de Estado que quebró nuestra democracia y sumió a Chile en la más oscura noche de terror y dolor, la Comisión Chilena de Derechos Humanos alza su voz con la misma convicción que nos ha guiado desde aquellos días aciagos de la Dictadura: la defensa irrestricta de la dignidad humana y la construcción de una sociedad donde jamás vuelvan a repetirse las atrocidades que enlutaron a miles de familias chilenas.
Por esto, nos pronunciamos con especial preocupación en razón de que el viento de la historia parece querer borrar lo acontecido sin haber sanado las cicatrices del pasado que está presente ante la impunidad continua de los colaboradores civiles de la Dictadura, quienes no solo siguen haciendo (antipolítica, sino que, han osado levantarse en malefico coro relativizando el horror vivido. Declaramos con firmeza que la memoria no es negociable y que los Derechos Humanos no son una opción política, sino el fundamento mismo de nuestra convivencia cívica al provenir de la misma naturaleza de cada persona, siendo permanentes y universales, sin distinción de que persona tengamos al frente.
El Legado de Dolor que No Debe Olvidarse
Aquel 11 de septiembre de 1973 no fue solo el quiebre de un gobierno elegido democráticamente y un posterior avasallamiento cruel contra los partidarios de la Unidad Popular. Sino que, fue el inicio de un experimento de crueldad sistemática que transformó mediante el sadismo la estructura social, jurídica y económica de toda la sociedad chilena.
Las torturas que desgarraron cuerpos y almas, las violaciones que ultrajaron la dignidad más íntima, los asesinatos que segaron vidas llenas de esperanza, los detenciones sin juicio que convirtieron la justicia en un eco vacío, las relegaciones y exilios que destrozaron el tejido familiar, y los desaparecimientos dejaron heridas abiertas que aún sangran en el corazón de nuestra Patria. Siendo su mayor legado no solo un trauma intergeneracional, sino que, un orden público y económico centrado en el lucro, en el consumo desenfrenado, el individualismo y la desconfianza.
Todo esto no es simplemente números en estadísticas frías, las víctimas, todas y cada una, fueron mujeres embarazadas torturadas hasta la muerte, niños separados de sus padres para siempre, campesinos asesinados por soñar con una tierra más justa, profesionales ejecutados por pensar diferente, estudiantes desaparecidos por creer en un mundo mejor. Cada una de estas vidas truncadas tenía un nombre, una familia, un sueño. Ninguna está permitido olvidar.
La Herencia que Aún Nos Lastima
Así, el golpe de Estado no solo destruyó vidas; destruyó un proyecto de país. Arrasó con décadas de conquistas sociales construidas desde el Ruido de Sables, la Constitución de 1925, los gobiernos del Frente Popular, la Revolución en Libertad y la Unidad Popular. Instaurando mediante la tiranía del individualismo exacerbado, un Chile donde la vida humana se subordinó al consumo, el consumo a la producción, y la producción al lucro desenfrenado.
Hoy vivimos las consecuencias de aquella herida nunca sanada: una sociedad fracturada por la desigualdad más obscena, donde conviven la opulencia de unos pocos con la pobreza multidimensional de millones. Una sociedad donde el endeudamiento asfixia los sueños de las familias trabajadoras, donde la educación, la salud y la vivienda digna son privilegios en lugar de derechos, donde la angustia cotidiana por la supervivencia ha erosionado los lazos comunitarios que nos hacían fuertes como pueblo.
El Peligro que Acecha Nuestra Democracia
Hoy, cuando se avecina una nueva encrucijada electoral, observamos con profunda preocupación el resurgimiento de discursos que banalizan el terror vivido, que relativizan las violaciones a los derechos humanos, que presentan la dictadura como un “mal necesario”. Sectores de extrema derecha, herederos ideológicos de quienes aplaudieron el golpe, buscan nuevamente el poder con promesas que nos devuelven a aquellos días de autoritarismo y división.
No podemos permitir que la desmemoria se apodere de nuestra sociedad. No podemos tolerar que quienes justifican la violencia política lleguen a gobernar nuestra patria. No podemos aceptar que se normalice el discurso del odio, la xenofobia y la discriminación como herramientas electorales.
El Compromiso Inquebrantable con la Justicia: No a la ultra derecha
No cesaremos en nuestra lucha por la verdad, la justicia, la reparación integral y las garantías de no repetición. Cada víctima de violación a los derechos humanos merece que su dolor sea reconocido, que se haga justicia y que se implementen medidas para que nunca más se repitan estas atrocidades.
Por..