Una parte importante de la respuesta se encuentra en el profundo centralismo que caracteriza al Estado chileno. Cuando ocurre una emergencia, los primeros en llegar no son los ministerios. Son los municipios. Son los alcaldes, los funcionarios municipales, los equipos de emergencia, los trabajadores de aseo, los conductores de maquinaria, las asistentes sociales y los dirigentes vecinales quienes conocen el territorio, identifican a las familias más vulnerables y organizan las primeras respuestas.
Por Daniel Jadue
Cada invierno la historia parece repetirse con una precisión casi dolorosa. Las lluvias desbordan ríos, los esteros recuperan antiguos cauces, los caminos rurales quedan interrumpidos, cientos de viviendas se inundan y miles de familias vuelven a perder aquello que con enorme esfuerzo habían logrado reconstruir. Cambian los gobiernos, cambian los nombres de las autoridades y cambian los titulares de la prensa, pero las comunidades vuelven a enfrentar prácticamente las misma..