Retrovisor

(audio disponible al final del artículo) Ando mirando pal suelo chuteando piedras y pegándole a la perra… Camino con vértigos de vergüenza. Cuando se tienen estos sentimientos, no importa en que “clase” estas encaramado, si estas obligado, si eres de casa y bien tenido, disfrazado, sapo, sicario, no importa; de todas maneras, se siente en la guata, el saber y sentir de un porrazo, que ese pequeñito tiempo que existe entre el nacer y el morir se está acabando…y no tienes ni idea que hiciste con él. El tiempo de vivir es un suspiro, en el, tiene que perdurar el sabor de un solo beso, la tesura de esos labios; el sentir de amar en todo tu cuerpo, el ladrar de perros, el cantar del gallinero, el volantín, el trompo, la estima, la clase, la lealtad, la guitarra, el vino… El odio, lo bellaco y la infamia también tiene su parte en el tinglado del nacer y del morir.
Por eso, les he dicho a la juventud que ha sido parte de mi geografía, que estudien, que lean, que aprendan, que sepan de todo, que no se aíslen, pero tampoco se empatoten ignorantes, que no sean analfabetos políticos, predestinados a ser manipulados por el capital. El saber, el conocimiento, es lo único que nadie te puede quitar. Podrás leer con capacidad crítica reflexiva desde el Mercurio hasta el Pato Donald.

Me siento extraño, soy profesor primario, mis escuelas han estado en lugares rurales, algunas más completas que otras y algunas en la ciudad grande… Yo pretendí enseñar a leer, enseñar a escribir, enseñar a cantar, a tocar guitarra y a respetar el vino. Es decir, compartir con otros seres humanos lo que yo aprendí de la vida. Y ese proceso y método de aprendizaje fueron calificadas, cualificadas… Eso de saber leer me tuvo y me tiene inquieto. No sabía si el aprendizaje sería una cadena que obligara a la sumisión, no a la discusión de la palabra, de su contenido, de su verdad, de sus secretos. No sabía si le iba a servir en las encrucijadas de la vida… Algo fundamental estaba ausente… ¿Enseñaba yo los nudos para ahorcar el alma? Me engañe a pensar, que los valores, los principios, la moral, la verdad vendrían con el tiempo. Al lavar los platos en mi casa, tengo por rutina viajar por mi vida. Se me asoman pueblos y estaciones de trenes a borbotones, viajo con mi gente… Me gustan las estaciones de trenes, odio los aeropuertos… Me siento joven y viejo; me tiro al suelo como un albatros, soy un “viraje e mosca” quedo de rodillas, listo para el combate… Y se viene la verdad. ¿Quién me ayuda a parame…? Me inquieta mi hacer, no soy el de ayer y necesito ser mañana…
Me parece que fue ayer que entendí el sonido del vocabulario. Hay conglomerados en mi vida, que yo amo intensamente… Las muchachas Normalistas, los cabros normalistas de mi tiempo, mis seminarios, me dieron lo más esencial en la vida; la lealtad, la identidad y sobre todo la solidaridad. Al recordar esos tiempos, mi piel se pone de gallina y quiebro un plato… La culpa la tiene la «Escuela Nacional Unificada”. La famosa ENU… Se pretendía implantar una educación permanente, integral, pareja pal bolsillo, viva, desde el parvulario hasta las aulas universitarias.

Ninguna diferencia entre lo técnico con lo humanístico, sus estructuras tendrían una representatividad en todos los actores de la enseñanza… Se quería implantar en la enseñanza, una democracia participativa, pluralista, de acuerdo a la relación social del trabajo, que integraría todos los tijerales para poder construir un país diferente. Los futuristas politólogos me van a retar… ¡Deja el retrovisor! A pesar de los esfuerzos, no llego a ser una realidad…
La Democracia Cristiana, la oposición se opuso ciegamente. No sé de adonde sacaron que Makarenco seria Ministro de Educación. La Unidad Popular no tenía la fuerza propia necesaria, para bajarles el moño… Con la Constitución Política paso lo mismo… Le preguntaron a Salvador Allende que cuando le hincábamos el diente a la carta magna, era antigua, no tenía nada que ver con los tiempos y las contradicciones de la época; El Presidente heroico, contesto…” Aún no tenemos la fuerza necesaria para doblarle la mano al gran capital.” Me atoro y los pulmones se quieren arrancar… Se me asoma un escultor, Samuel Román, que incrusto un leer…: “Este edificio refleja el espíritu de trabajo, la capacidad creadora y el esfuerzo del pueblo de Chile representado por sus obreros, sus técnicos, sus artistas y sus profesionales” En abril de 1972 se inauguró la UNCTAD III, homenaje de los trabajadores de Chile, a la Tercera Conferencia Mundial de Comercio y Desarrollo de las Naciones Unidas. Los señores de la infamia lo ensuciaron y Diego Portales le pusieron.
Hoy anda con los piececitos azules de frio, de Gabriela. Me quedo en la cocina picando cilantro y ajo… Y sigo preguntándome, ¿enseñe a mi alumnado a leer, a entender los misterios del sonido y la escritura, enseñe a cantar? Entre ajo y ajo me voy a mi magisterio. Fui profesor primario y por mi especialidad profesor de Música en la enseñanza medida. No sé, si fue la cebolla pal pebre, pero me moje las mejillas y bigote ¿Qué le podía enseñar a un cabro analfabeto de 17 años? Toda su vida en comunión con la tierra y sus misterios… Víctor Jara me empresto su silabario…

“Me pasaron una pala, que la cuidara pa` mi” Como se escribía “pala”, como sonaban los signos, que otras palabras contenían rayas iguales, que significaban, para que servían, te daban pan, casa, hijos, alegría, futuro, pais… Quiero creer que todos mis alumnos terminaron sabiendo lo que escribían, el contenido de la palabra, sus relaciones, la interacción de la propia vida con sus propios sueños. Creo, aunque digan que soy antiguo, que todo lo de mañana depende de lo que has hecho ayer. Ese ayer, no será “la papa”, pero si, te dará una pauta, una idea por donde podrá salir la liebre o por cual poncho se esconde la daga. Las desigualdades sociales es una vergüenza, sean donde sean, en cualquier parte del mundo que exista el hombre, se encuentra el trabajo. El fruto de esa relación, trabajo pan, te dará la dignidad de vivir, la existencia de una identidad soberana. Recuerdo la indignación de un viejo bueno, militante en sus últimos años, del partido comunista, Sergio Canut de Bon, al escuchar decir que América latina era un continente pobre. Dios mío de los coloraos, lo empapo a garabatos, el bastón del viejo volaba por la cabeza del injurioso.
Su indignación era justa, en Chile no puede existir la pobreza…Somos inmensamente ricos. Tenemos de todo, sin embargo, almacenamos el hambre, la miseria, la ignorancia, el oportunismo, la ignominia. Que 10 familias, mas, menos sean los dueños de la dignidad soberana de todo el pueblo de Chile es un crimen, una estupidez, una vergüenza. Y estos actos delictivos, inhumanos no ocurren solo en países garabateados del tercer mundo…En Suecia, mi país de agua, de puentes, mi país de pan y letra, un trabajador calificado, de una industria cualquiera tiene un sueldo mensual de 34.000 coronas; la mitad de ese sueldo se va en alquiler, el salario de un director de la misma empresa es de 60 veces más…Es decir un poco más de 2 millones de coronas. La injusticia social no se ve…pero las hay, un vecino puede estar 3 semanas muerto y no sería extrañado en el vecindario…Y depende del oficio se gritaría.

Lo mismo sucede en este tiempo de piojo… No se nota que estamos siendo atacados. El piojo se ha llevado a más de 12.600 victimas… Cuba, país milagro de vida, inquebrantable luchador por la dignidad y justicia social también es atacado por el Corona, le duelen 287 víctimas. Sera el piojo un agente de “la lucha de clases”. Venezuela, país víctima de un acoso criminal, les cierran todos los caminos; quieren verla arrodillada…Ella, digna, se las arregla “gato de espalda” con la solidaridad humana y de ideas, tiene 1308 víctimas. Colombia, país amparado por la infamia y poderío gringo, tiene hasta ahora, más de 58.500 ausentes para siempre. España país que tiene encarcelada la democracia, más de 67.000 víctimas.
Me han cambiado mi paisito, no, todavía no…Ni con piojos le van a impedir que sueñe, que cante, que se haga calle, plaza… En esta etapa, de síndrome del desprestigio, cuiden a su gente, busquen a su candidato… No hay tanta plata, no hay recursos para poder igualar al capital…. Busquen la gente digna. En Valparaíso hay un palestino quiosquero y en Recoleta se arropa la dignidad.

Alejandro Fischer Alquinta.


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