Razón para ir a las “Mil guitarras para Víctor Jara”

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El parir es una cuestión muy re grande…ver a una mujer caminando como pingüino, con las manos afirmando su milagro, que pesa 9 a 15 kilos, pocos le creen, si uno solamente lo dice… además será responsable de darle razón a un lápiz y pizarrón, razón de ser.
Parir es un milagro muy re grande y el mundo es una bestia desconocida.
La mayoría de los maceteros que vivimos ajenos, venimos de un mismo parimiento, de un mismo tiempo y destino…
Seguimos siendo perdiz, porque se chingo la escopeta o se aburrió el cazador.
Los que logramos sobrevivir, comenzamos a vivir de nuevo, llegamos con historia y memorias diferentes…
En nuestro morral trajimos vivencias que quedaron vestidas en nosotros como segunda piel…no tengo idea porque Marta Ugarte viaja conmigo siempre.
En todo mi hacer contingente, he tratado de agradecer a aquellos que entienden, que no es para la foto, ni para el ego ni para el otro, el quehacer y las consecuencias por la lucha de clases…
Es muy difícil entender el no tener y tener…la humanidad, la intelectualidad se ha agarrado de las mechas para justificar la miseria, la pobreza, la ignorancia…
Porque tengo que ir a ver las Mil guitarras para Víctor Jara.
Porque sencillamente se está pariendo …porque es un acto de amor, de honor, de gratitud…
Víctor sentía sus días en este inmenso mundo en rebeldía, de lucha de clases, en su interior de gorrión, sentía que el pueblo, la organización a la cual pertenecía su alma, esperaba su canto que era escuela … “Plegaria para un labrador, El arado, Luchin, El aparecido”…
Defender su casa de estudio, Víctor sentía sus días, fue detenido, llevado a un estadio y allí destrozado, el sentía, sabia de sus días..
Agarro su canto y poesía, su vivir de población…y disparo, su proyectil quedo metido en las costillas de la memoria, de la historia para siempre.
Víctor Jara defendió el contenido de su canto, de su decir, estaba consciente y tenía miedo…
Dios mío de los coloraos que terrible enseñanza de moral revolucionaria…
“Laborando el comienzo de una historia sin saber el fin”…
Como no ir saludarlo, sentir que su semilla, cantarlo, estar germinando como escuela, como concepto de lealtad, de hermosura musical, su canto crece en artesa y termina en las manos del hombre trabajador.
Porque voy a ir a las mil guitarras…..
Víctor, amado Víctor; su propia vida fue muy complicada, estaba atado a la pobreza con un cordel corto…Un acorde, otro acorde, miles de acordes lo dejaron libre….lo hicieron contento
Lo primero que hacia al llegar, era reírse, su mandíbula cuadrada con pera pá arriba, mostraba una dentadura de caballo…parecía un gitano vendiendo pailas de cobre…
Él lo sabía, sentía sus días…vio a sus amigos encarcelados, vio venir los golpes en su cuerpo, sintió la burla, los instintos miserables de quebrarlo, robarle su identidad , su calidad de humano, de ser pensante…
Su cuerpo lo convirtieron en un amasijo de dolor incrédulo….más de 40 agujeros trataron de conquistar su cuerpo….44 agujeros con 36 salidas…
Que odio más grande.
Pregunto,

¿Quién no iría el 29 de septiembre a las “Mil guitarras para Víctor Jara…?

Alejandro Fischer Alquinta.

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