Reflexiones caóticas de una simple mortal

2017.07.11
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Mari Mari Kom Pu Che Oyentes de Radio Víctor Jara

(audio disponible al final del comentario) Si dejáramos de mirar hacia fuera dirigiendo nuestra mirada al interior de uno mismo para comprendernos y aceptarnos con todas nuestras virtudes y defectos, quizás no sería necesario buscar líderes externos y además muchas veces mediocres para hallar el camino a la Libertad.
Pero sin embargo somos como niños perdidos que no sabemos encontrar el camino que nos lleve de vuelta a casa, entonces nos dejamos arrastrar por quienes dicen saber cómo llegar y en esa entrega de nuestra voluntad de nuestra confianza incluso de fe nos hacemos vulnerables ante ellos. Y permitimos en nombre de la democracia que nos roben que nos desahucien que nos recorten derechos, que legislen en contra de nuestra dignidad, agachamos la mirada o miramos hacia otro costado ante la realidad implacable que nos machaca día a día, y es así como vemos situaciones detestables y trágicas como la muerte de más de mil trescientos niños que se suponían debían ser protegidos por las instituciones del Estado ,niños y niñas en situación de riesgo social, pero que a vista de todos está que al final a nadie le importa lo que ocurra con los desheredados de esta Democracia.

Da igual en qué país del mundo vivamos los perjudicados por este Sistema Neoliberal siempre serán los mismos, el perraje, los huachos, las obreras, los obreros, los Indígenas, los que buscan refugio porque huyen de las guerras, los que piensan distintos, los que desean amar libremente a otro ser humano sin que les llamen maricones o tortilleras o abominaciones de la naturaleza, siempre son los mismos las mismas que deben aguantar el chaparrón de los recortes, de las crisis económicas, mientras los que están arriba nos dicen que es nuestro deber patrióticos poner el hombro , pero en cambio ellos abren cuentas en paraíso fiscales o consiguen contratos públicos por medio de coimas y de paso se llevan millones a sus bolsillos sin que se les mueva un musculo de la cara sin que sientan el más mínimo de remordimiento o vergüenza por sus deshonrosos actos.

Nos entregamos y les entregamos todo el Poder que viene de nosotros mismos a esos que viven en una orgía constante de poder, nos limitamos a poner cara de enfado y decepción al ver que los que abusan sexualmente de otros seres humanos por medio del poder que les dé su falsa religiosidad queden impune y no paguen nunca por sus violaciones, aceptamos que los torturadores sigan teniendo privilegios incluso estando en la cárcel cuando deberían estar despojados de todo del mismo modo que ellos despojaron a miles de familia de un mañana junto a sus seres queridos.

Transitamos por esta vida como si no nos perteneciera como si estuviésemos obligados a vivirla, pero no es así, si alguna obligación tenemos es la de Vivir en plena consciencia de quienes Somos, sin que ello nos invalide para evolucionar y mejorar nuestra condición humana.

Tenemos tanto miedo a perder lo poco y nada que nos permiten tener que preferimos la comodidad de nuestro sillón que a salir a la calle hacer arder cada rincón de nuestras ciudades, y sí ha leído bien a oído bien, arder, proclamarnos libre de políticos corruptos y de todo este sistema podrido que degrada nuestra condición, que nos enseña a ser serviles y mansos como las ovejas que siguen al pastor para llegar a las llanuras donde poder pastar sin preguntarse jamás si existe algún otro camino donde hallar alimento para saciar el hambre

Dejamos en sus manos un Poder que nace de cada uno de nosotros y nosotras, un Poder que va incluso conectado al conocimiento de nuestra propia biología humana y consciencia, al entregar nuestra voluntad nos convertimos en actores secundarios esperando un pequeño papel en esta gran obra llamada Civilización, permitimos incluso ser silenciados para que otros hablen por nosotros, dejando a su merced todo lo que somos tanto en la Carne como en el pensamiento y tomamos asiento esperando tristemente algún cambio una transformación que nunca llega, y nos perdemos en un gran laberinto intentando comprender nuestras frustraciones tristeza esa sensación de vacío de que algo falta.
Quizás seamos demasiados humanos para comprender que tenemos la suficiente capacidad para administrar ese Poder nuestro con dignidad justicia y equidad.
Por qué no ser nuestro propio líder y discípulo de la verdad sin que tengamos que temer a madurar y llevar las riendas de nuestra existencia
Por qué no querer ser nuestro Dios personal por qué no hallar a Dios en nuestra propia casa
Y dejar de buscarlo en templos carentes de corazón
Por qué no dejar de ver la piedad como símbolo de amor y ver lo que es realmente, un inhibidor de nuestra capacidad de lucha y rebelión ante las injusticias
Por qué no dejar de ser parte de la gran masa para ser Pueblo
Por qué no dejar de ser niños perdidos para volvernos seguros de nuestro instinto y raciocinio
Por qué no dejar de ser solo llanura para ser montaña
Por qué no desear ser el viento el fuego y la dinamita de nuestra personal revolución. .

Chaltumay

Peukallal

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